Amanecer
Tengo los pies heladitos, he pensando que me espera este año. Tengo incertidumbre. me acuerdo cuando Chile recién estaba conversando sobre los alternativosgay, sobre pasarlo bien, mirándose el ombligo, de ese escritor que me parece tan fome, Alberto Fuguet. Me parecía mucho más entrete el AlternativoGay. En fin, era esa pregunta que rodea a toda joven y todo joven, de qué nos depararía el futuro, que tan satisfecha estábamos con nosotras mismas y nosotros mismos. Y siempre la respuesta era una interrogante, de alguna manera nos vemos enfrentados a distintos escenarios que los que nuestros padres. Los pobrecitos a nuestra edad no podían solo pensar en ellos (¿o si?), tenían que mantener una casa, responder las preguntas absurdas y tiernas de sus niñes. Ese recorrido se torció, no más bien, se bifurcó. Ya no elegimos eso. Soy de esa generación aburrida de Fuguet, profesional "joven", que no le ve el sentido a nada. Que rabia, soy un cliché. Con todo lo que he peleado para no serlo, termino siendo uno.
No quiero escuchar a nadie, necesito autenticidad. La gente que habla de lo que siente piensa, sin depresión ni deberes ser, la gente honesta que cuenta sus caídas son como un bálsamo para mi corazón.
Deseo a un hombre que está con otra persona. Pienso en él en las noches. Me siento dividida, siento que hay una parte animal de mi, que solo quiere actuar, que solo quiere entregarse a esta corriente, propiciarla: tenerle. Hay otra parte de mi, sensata, que está débil, que está ahogada, que me dice que es retroceder sobre mis pasos, que tengo que empezar a cerrar algunas cosas. Que tengo que mirar a ese futuro incierto y comerme ese futuro. Debo poner todo de mi en este futuro incierto, debo entregarle mi fuego a Concepción, no debo tener miedo. Proveerá.
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